En mi país, qué tristeza la pobreza y el rencor
Cuando en 1972, Alfredo Zitarrosa escribió “Adagio en mi país”, en un contexto totalmente distinto al que vivimos hoy, eran meses previos a la dictadura, donde el autor refleja en letras la situación del país, pero también deja la esperanza de poder cambiar esa realidad. Hoy, 54 años después, la pobreza en Uruguay es una deuda triste que se tiene, que si bien se han venido bajando los hogares y personas pobres, aun estamos alejados de resolver los verdaderos problemas que genera la pobreza.
El método más común para medir la pobreza es el monetario (línea de Pobreza), donde se es pobre si está por debajo de un ingreso estimado, que para un hogar de tres personas, en Montevideo es de aproximadamente $ 55.000 y para el interior de $ 43.000, un método rápido de medir pero que no dimensiona la condición de pobreza del hogar o la persona en forma precisa, por lo cual se utiliza el método de Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) que muestra la verdadera vulnerabilidad mas allá de sus ingresos.
La pobreza en Uruguay mostró una tendencia descendente significativa tras el pico de la crisis de 2002 (cerca del 40%), se reduce en el periodo 2005-2016, alcanzando un mínimo del 9,4 % en 2016 y alcanza el menor valor de dos décadas en el 2017 con 7,9 % y hasta el 8,8 % en el 2019. Tras ligeros aumentos prepandemia, la tasa de pobreza por ingresos en el primer semestre de 2025 se situó en 17,7%, mientras que la pobreza multidimensional afecta al 18,9% de la población.
Del último informe del INE, en Uruguay hay cerca de 600.000 personas que están debajo de la línea de la pobreza, bajando la incidencia respecto al 2024, según este último informe, de cada 1000 uruguayos, 166 son pobres y para el caso de hogares disminuyo levemente, pero de cada 1000 hogares, 133 son pobres. Respecto a la indigencia aumento respecto a 2024 y cada 1000 uruguayos, 17 están en indigencia. Pero el dato más dramático y triste es que el 29% de los niños menores de 6 años viven en hogares pobres y detrás de ese niño, esta la otra cara de la pobreza, la de las mujeres pobres en Uruguay, mayoritariamente jefas de hogar.
¿Cómo enfrentar esto? La propuesta de gravar con una tasa del 1% al patrimonio del 1% más rico permitiría financiar políticas públicas para reducir la pobreza, sobre todo la infantil. Ese 1% más rico, percibe el 15% de los ingresos totales y concentra entre el 37% y el 39% del patrimonio total.
El Doctor en Economía, Mauricio de Rosa, docente grado 3 de la Facultad de Economía afirmaba: esta propuesta “no es una bala de plata, sino más bien una parte de un esfuerzo nacional que tenemos que hacer, una condición necesaria, no suficiente, pero sí muy importante. Es un paso necesario para avanzar hacia un país sin pobreza en hogares con menores y de mucho mayor justicia social”.
La desigualdad es un problema político y es una batalla ideológica sobre las medidas económicas que hay que llevar a cabo para combatirla y no se puede perder más tiempo.
Téc. Univ. Gustavo Chiriff / PCU – Frente Amplio
